miércoles, 23 de diciembre de 2015

Publicación de "El conquistador alemán Pedro Lísperguer Wittemberg: las vivencias europeas de un intrépido cortesano"



Foto de portada: Estatua de Rolando en Bremen.
 © Andrea Izzotti/Fotolia

      El éxito de Lísperguer y su familia está más que constatado en América, pero nunca se había entrado a analizar sus hazañas en Europa o su pasado en Europa. Efectivamente, Pedro Lísperguer paso una década en Europa, convivió 6 meses con el Emperador en Alemania y los Países Bajos. Otros 7 con Felipe II en Inglaterra y casi una década con los condes de Feria en España. Este nuevo libro que está apareciendo ofrece muchísimos detalles de esa convivencia y nos ilustra acerca de un pasado glorioso que nunca antes ha recibido la atención que se merece. Así se expresa en Amazon: 

    Cuando Pedro Lísperguer Wittemberg llegaba a América lo hacía con feudo imperial "no embargante que es alemán y cualquier provisión que haya en contrario", siguiendo las propias palabras 
del emperador Carlos V. Comenzaba así un poderoso linaje, especialmente en Chile  (también en Perú y alguna rama en Argentina) que tuvo notable protagonismo en los siglos XVI y XVII, enlazándose con varios títulos nobiliarios. De esta familia desciende "la Quintrala", figura altamente mitificada y uno de los tópicos literarios más importantes de la cultura chilena, que es estudiado internacionalmente y de la que han derivado centenares de  expresiones como novelas, artículos, monografías, tesis doctorales, conferencias, coloquios, obras de teatro, emisiones radiofónicas, películas, series televisivas e incluso óperas. 

     A pesar del gran éxito que tuvo Pedro Lísperguer y su familia en América, hasta ahora poco se sabía de su pasado en Alemania. Una nueva investigación realizada en España ha permitido ahondar en toda la etapa pre-americana del conquistador, aportando mucha información inédita, que supone un giro copernicano y una revolución científica frente a cualquier planteamiento precedente de la temática. 

     En un relato apasionado la obra entra a describir el nacimiento del conquistador en Worms, sus encumbradas parentelas, la convulsa situación política del momento, la enorme trascendencia del paso por la ciudad del Emperador en la primavera y verano de 1545, a cuyo séquito se unirán después Lísperguer, el conde de Feria y otros cortesanos en su emocionante viaje por el sur de  Alemania y los Países Bajos, abriendo sus pupilas a un mundo nuevo y rico en posibilidades.

      Durante la década siguiente el futuro conquistador permanecerá en España bajo la protección de los condes de Feria, donde entrará en contacto con las principales personalidades del condado y aprenderá los hechos legendarios de la casa, donde brillaron toda suerte de guerreros, embajadores, poetas, estadistas y otros muchos personajes relevantes en la historia del país. 

     El 13 de julio de 1554, Lísperguer embarca en el Puerto de la Coruña con destino a Inglaterra, incorporándose a una flota de 130 naves, para acudir a uno de los eventos más fulgurantes del momento: la boda de Felipe con María Tudor, el 25 de julio de 1554. En el feliz casamiento estará presente toda la corte española e inglesa, así como muchos embajadores y caballeros del imperio. Entre ellos su protector, don Gómez Suárez de Figueroa, V conde de Feria, grande de España, posteriormente miembro del Consejo de Estado de Felipe II, su embajador en Inglaterra y uno de los hombres de mayor confianza en el entorno filipino. 

   Tras residir en la isla por espacio de siete meses, Lísperguer obtiene una cédula del Emperador desde Bruselas, abandonando Londres con dirección a España en la comitiva del nuevo gobernador de Chile, Jerónimo de Alderete. Tras permanecer cerca de un año en la península realizando ciertos trámites y probanzas para embarcar, zarpa hacia América, en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, el 15 de octubre de 1555, en la flota del recién designado virrey del Perú, don Andrés Hurtado de Mendoza, participando en las principales operaciones militares de su tiempo. 

    La obra, también contiene una palpitante introducción al Renacimiento, junto a la descripción de personajes tan emblemáticos como el Gran Capitán, Garcilaso de la Vega, Alonso de Ercilla y otros muchos. Asimismo, el trabajo se acompaña una interesante y detallada cronología, junto a sus pases y licencias.


       La familia Lisperguer es sin duda una de las más cautivantes, misteriosas y controvertidas estirpes que ha engendrado la Edad Moderna. Aúna en su singularidad la génesis de la nacionalidad chilena, arrastrando tras de sí un conjunto de leyendas que se perpetúan a través de las generaciones, como un crisol de realidades que sobrepasa el imaginario colectivo, lo abduce, y lo sitúa en el plano de lo inalcanzable. La sublimación de un mito, al que se le rinde culto idolátrico, es la aspiración de un pueblo por conquistar sus virtudes supremas, pero también, la lente a través de la que se visualizan sus vicios más lacerantes. Esa es la inquietud y la perplejidad que nos causa averiguar un pasado tan remoto como fascinante. Todo lo que rodea a la familia Lísperguer ya sea en América o en Europa es importante. Esta obra es una prueba palpable de ello y de cómo la renovación de un tópico antiguo adquiere ante sus nuevos escenarios un viso inconfundible de modernidad. 

Además, recientemente he escrito un importante artículo en la Revista Atenea. Para leerlo haz click aquí: 



       
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Daniel Piedrabuena Ruiz-Tagle 

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Recientemente he publicado un nuevo libro, muy novedoso en el contenido de esta temática,  titulado Los Lísperguer Wittemberg: una familia alemana en el corazón de la cultura chilena: hacia un debate identitario en torno a la primera familia colonial. 


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Daniel Piedrabuena Ruiz-Tagle 

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sábado, 31 de octubre de 2015

¿Es "La Quintrala" un tópico universal de la literatura chilena?

Valparaíso, Imprenta de El
Mercurio  1877(Public domain,
wikimedia commons).
      
 
   Como es bien sabido doña Catalina de los Ríos Lisperguer, apodada comúnmente "La Quintrala" fue una encomendera  de la época colonial, despiadada, soberbia y responsable de una veintena de crímenes. Desempolvando los viejos  archivos de la colonia la rescató en el siglo XIX don Benjamín Vicuña Mackenna, figura icónica de Chile, comparándola con "Lucrecia Borja" por su crueldad y sadismo. A partir de entonces, se constituyó en un tópico fundamental de la literatura chilena infiltrándose en todas las áreas de nuestra cultura. Desde todas las perspectivas se ha intentado explotar su figura. Cientos de novelas, artículos, ensayos, tesis doctorales, monografías, conferencias, coloquios, entregas radiofónicas, obras de teatro, series televisivas, incluso óperas, han tratado de interpretar su figura sin llegar a conseguirlo por completo. 

    La figura de “La Quintrala” ha sido instrumentalizada por multitud de dramaturgos hispanoamericanos, que han visto en su perfil el adalid de sus reivindicaciones de clase, de sus denuncias de los desmanes de la sociedad colonial, trasladadas en expresiones plagadas de metáforas a nuestro mundo contemporáneo. "La Quintrala" es el crisol en el que se funden las contradicciones más arraigadas de nuestra idiosincrasia como son el clasismo, el racismo e incluso el arribismo chileno. En “La Quintrala” han hallado eco también reivindicaciones feministas, estudios criminológicos, perfiles psicológicos, tendencias sociológicas… Asimismo, “La Quintrala”  ha suscitado el interés de estudiosos de la etnografía, la semiótica, la historia  y estudios sociales de todo tipo. Fusión de religión con paganismo, esoterismo e idolatría, subversión de los códigos éticos de una sociedad, inversión de valores establecidos, irracionalidad. Especialmente importante ha sido en el campo de la literatura, donde su figura se ha desdoblado en cien mil caracteres y peculiaridades, dotándola de una especial versatilidad, para adentrarse en los sombríos misterios del corazón humano. 

      No cabe duda por tanto de que “La Quintrala” es un tópico importantísimo de la cultura chilena, que es conocido y estudiado por académicos de todo el continente e incluso en las universidades americanas, como  la de Texas y otras muchas. ¿Podría por tanto compararse “La Quintrala” a “El Quijote”? Al margen de que “El Quijote” fuera una creación genial de la literatura, los dos son tópicos literarios de gran dimensión y cabe preguntarse ¿Qué los diferencia? En mi opinión una de sus diferencias fundamentales es que “La Quintrala” es una historia de carácter eminentemente regional mientras que “El Quijote” es conocido universalmente. Cabe preguntarse por qué la historia de “La Quintrala” no ha sido suficientemente conocida en Europa. ¿Es acaso una historia de indianos, de poca enjundia…? En una ocasión un político chileno dijo que uno de los grandes problemas que tiene Chile es su aislamiento internacional debido a su posición geográfica. Estoy totalmente de acuerdo. 

      Para entender a “La Quintrala” es importantísimo comprender cuál fue la génesis del personaje histórico. Una de las contradicciones fundamentales del personaje es que doña Catalina fue el producto de un mestizaje. Como es bien sabido don Pedro Lisperguer, alemán, según se cree paje de Carlos V y supuestamente descendiente de una casa ducal, miembro de uno de los clanes más prominentes de la colonia, entregó su mano a Águeda, hija de su compatriota Bartolomé Blumen y de doña Elvira, la cacica de Talagante. Hija de Pedro Lisperguer y de doña Águeda, nació doña Catalina Lisperguer Flores la cual casó con Gonzalo de los Ríos, que tuvieron como hija a “La Quintrala”. Por lo tanto se ve aquí un choque estamental y racial, fruto de la complejidad de los primeros tiempos de la colonia. 

       Si “La Quintrala” es famosa no es por su mestizaje, porque de ello hay y mucho en la sociedad chilena, si no por el origen y la fama de la familia Lisperguer (amén de otras complejidades). Pedro Lisperguer convivió al menos tres meses con el Emperador en Worms, y después durante otros seis meses viajó junto al Emperador por el sur de Alemania y los Países Bajos. Posteriormente, estuvo durante una década en España junto al conde de Feria, embajador de Felipe II en Inglaterra y miembro de su Consejo de Estado, con el que viajó 1554 a Londres, para asistir a la boda del entonces príncipe Felipe con María Tudor. En todo ese tiempo Lisperguer conoció y trató a los magnates más importantes del Imperio, y del reino de Inglaterra, entrando después en América con feudo imperial: “no embargante que es alemán y cualquier cédula que haya en contrario”, siguiendo las propias palabras del César. 

     Por lo tanto, la historia de “La Quintrala” está indisociablemente unida a la familia Lisperguer y todas sus parentelas en la época colonial. La fama de Lisperguer que entró en Chile con apoyo del glorioso emperador Carlos V, se extendió como una potente idea dentro del juego de identidades de la sociedad chilena. Y sí, es cierto que la historia de “La Quintrala” es un episodio eminentemente chileno, pero no es bueno para su difusión que intentemos apropiarnos de esa historia, interpretándola solamente bajo el palio del nacionalismo chileno. 

  Los Lisperguer, como es sabido también tuvieron gran protagonismo en el Perú, como nos demostró Zevallos Quiñones, con su trabajo “Los Lisperguer en el Perú”, donde muchas de sus ramas tuvieron una magnífica actuación, como es el caso de los Condes de Vega Ren, los condes de Vista Florida, los marqueses de Cañada Hermosa, los marqueses de Casa Concha, enlazándose incluso con familia de virreyes. Algunas ramas de los Lisperguer se establecieron en Argentina, dando lugar a destacados linajes como es el caso de los condes de la Casa Real de la Moneda. También los Lisperguer son importantes por el origen alemán de Lisperguer y hay muchísimas cosas que estudiar en ese pasado alemán. Pero lo que es realmente inédito es su vinculación con España a través de la familia Wittemberg. 

     Efectivamente, Pedro Lisperguer llevaba por segundo apellido el de Wittemberg, y su familia fue una importante familia alemana que se dividió en dos líneas: una de ellas se estableció en Hispanoamérica y la otra en España. La familia Wittemberg fue una de las familias extranjeras más importantes de la península ibérica durante los siglos XVII y XVIII dando lugar a linajes como el marquesado de Isla Hermosa, el marquesado de Velásquez de Velasco, el marquesado de Valdeflores, Vizcondes de Sierra Blanca, condado de Villa Amena de Cozbijar, así como el prestigioso condado de Floridablanca, al que está asociado la grandeza de primera clase, además de un sinfín de importantísimas familias.

     Esto nos ofrece una oportunidad única para que la historia de “La Quintrala” sea conocida en Europa. Por tanto, la obra que yo he escrito y de la que tanto he hablado a través de este blog, “Los Lisperguer Wittemberg: una singular familia alemana presente en la historia de España y Chile”, es una obra que no puede y no debe interpretarse en clave de nacionalismo chileno, sino en clave universalista. Es cierto, que el centro de gravedad de la familia Lisperguer se ha desplazado desde Chile hacia España con el que ahora compite y tiene que repartir su protagonismo. Pero también ello nos ofrece una nueva vía, un puente para liberarnos del aislamiento de Chile y que la historia de “La Quintrala” sea conocida en Europa, deviniendo verdaderamente universal. 

    No está de más decir que el carácter híbrido de mi obra, repartida entre dos nacionalidades no es el único. Ese mismo carácter lo encontramos, por ejemplo,  en “Los solares de Castilla” de Domingo Amunategui Solar, en “La antigua capitanía general de Chile” de Juan Luis del Espejo, en “El Reyno de Chile” de Roa y Ursúa, y tantos otros que unieron los linajes coloniales con sus antepasados hispánicos. 

    Sin embargo, no obstante todo lo dicho aquí, algunos pasos se han conseguido para alcanzar esa universalidad de la que tanto estamos hablando. Efectivamente, en Copenhague, Dinamarca, el día 2 de septiembre del 2004, se estrenó la ópera La Quintrala, (Catalina de los Ríos Lisperguer) del compositor danés Lars Graugaard, permanente colaborador de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Esta ópera fue un encargo de la Unión Europea en la que participaron, de Dinamarca, el compositor anteriormente mencionado; de Alemania, el director de escena Claus Martin y, de Suecia, la libretista Greta Sundberg. Con un total de 40 funciones La Quintrala recorrió diferentes ciudades en Alemania, Suecia y Dinamarca.

       En alguna ocasión he podido leer que Holliwood preparaba una gran súper producción de “La Quintrala” con actores americanos, como se hizo por ejemplo, con “La casa de los espíritus” de Isabel Allende o "Evita" protagonizada por Antonio Banderas y Madonna. Y no es tan descabellado como pudiera parecer. 

    Por lo tanto, quisiera resaltar una vez más que mi obra (Los Lisperguer Wittemberg: una singular familia alemana presente en la historia de España y Chile), a punto de publicarse, aporta mucha información inédita sobre la familia Lisperguer Wittemberg, constituye un giro copernicano frente a cualquier planteamiento precedente de la temática y supone una revolución científica en lo que se refiere al origen de los Lisperguer y su desarrollo en Europa. Todo ello es de trascendental importancia para comprender la figura de “La Quintrala” y contribuye a que su difusión sea verdaderamente “universal”. 

                                                 Daniel Piedrabuena Ruiz-Tagle 

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Daniel Piedrabuena Ruiz-Tagle 

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viernes, 30 de octubre de 2015

La Sala de Raros y Valiosos en la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile


Blickfang/Fotolia
                                                     
     Hace alrededor de medio año envié a la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile un ejemplar de mi obra "Los Lisperguer Wittemberg: una singular familia alemana presente en la historia de España y Chile" (2009). Sentía una especial inclinación hacia ello, no sólo por la enorme envergadura de la institución, sino porque tanto mi abuelo, como mi bisabuelo, habían sido ilustres parlamentarios. Incluso mi padre en su juventud había sido candidato a diputado. 

     Desde un primer momento hubo muy buena sintonía con las bibliotecarias de la institución, que me explicaron todas las posibilidades de difusión que tenía la obra, así como me ofrecieron un servicio courrier gratuito para poder enviarla más fácilmente desde España. Tras haber sido aceptada e incluida en su catálogo, hoy me he enterado que la obra ha pasado a formar parte de la "Colección de Raros y Valiosos". Esto para mí es desde luego una gran noticia ya que significa que bibliotecarios expertos en catalogación y biblioteconomía y demás ciencias afines, tras analizar la obra se han percatado de su valioso contenido, ya que a pesar de haber sido finalizada en el año 2009 sus noticias se remontan a remotos sucesos que rozan lo "sibilino", y que aportan claves fundamentales para entender el origen de nuestra colonia. 

     Esta nueva valoración de la obra reafirma el criterio que tuvieron en su día la propia Academia Chilena de la Historia o el Instituto Chileno de Investigaciones Genealógicas, que pronto se percataron de la novedad de una obra que avanzaba exponencialmente lo que se sabía de la familia Lisperguer, familia como se sabe de la que desciende "La Quintrala", tópico literario y cultural especialmente sensible en la cultura chilena. 

       En la "Sala de Raros y Valiosos" de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, en Santiago, sede Compañía, se preservan obras tan emblemáticas y de gran valor historiográfico como la segunda edición de La Araucana de 1574, la primera edición de Azul Ruben Darío, las primeras ediciones de Pablo Neruda, de Gabriela Mistral, de Huidobro, de Nicanor Parra, las donaciones del pianista Claudio Arrau, la primera edición de La Aurora de Chile, el primer periódico publicado en el país en 1812. Asimismo, destaca la donación de la biblioteca especializada del genealogista Juan Múgica de la Fuente, la biblioteca personal del senador Ezequiel González Madariaga, la colección bibliográfica y documental del poeta Diego Dublé Urrutia, el libro de Pedro Sarmiento de Gamboa, en el cual se relata su viaje por el Estrecho de Magallanes en el siglo XVI, o por ejemplo, los manuscritos originales de Luis Claro Solar, entre tantos otros. Cabe destacar que los libros clasificados como ‘raros y valiosos’ (LRV), por su riqueza bibliográfica, sólo pueden ser consultados en la sala especialmente habilitada para ello en Santiago.


Sala de Raros y Valiosos (wikimedia Commons)
           Como he indicado en mis entradas anteriores son muchas las bibliotecas e instituciones que se han sumado al reconocimiento del valor de la obra, tanto en Chile como en España, o por ejemplo, Alemania. Este mes de diciembre 2015, en el número 512 de la Revista Atenea (segundo semestre), revista científica de la Universidad de Concepción, aparecerá mi artículo "Los Lisperguer Wittemberg: luces y sombras de una singular familia alemana presente en la historia de España y Chile" que trata con especial esmero, pero con las lógicas limitaciones de espacio, la cuestión del origen de los Lisperguer. La publicación de este artículo viene a representar un nuevo reconocimiento a por lo menos 15 años de esfuerzos de investigación en los más importantes archivos y bibliotecas de España, de donde ha surgido la obra, que sin duda rescata informaciones de un pasado tan remoto como oscuro, obra que invita a todos a explorar ese carácter sibilino que la caracteriza. 

          En estos momentos estoy trabajando en la pronta publicación de la obra y espero que pronto pueda estar disponible para el público dividida en dos tomos. Una vez más quisiera agradecer públicamente a los responsables de la Biblioteca del Congreso por esta nueva catalogación, que indica que personas abnegadas en nuestro país han estudiado y comprendido el hondo significado de la obra. Mi mayor deseo es que periodistas inspirados de nuestra tierra se sumerjan con pleno compromiso en el estudio de la obra, como ya han hecho algunos académicos (nº 55 Revista de Estudios Históricos) y difundan la novedad de su contenido científico y a la vez humano, para mayor gloria de Chile y sus nuevas generaciones. 

                                                      Daniel Piedrabuena Ruiz-Tagle

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Daniel Piedrabuena Ruiz-Tagle 

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